9 Señales de advertencia del estrés

El estrés es la palabra de cuatro letras más desagradable que has conocido. No te estreses, sé que es de seis letras, pero tiene el peso de la palabra de cuatro letras más mala que hayas escuchado.

El estrés puede afectar a tu salud y evitar que seas todo lo que puedes ser para tomar prestada una frase recientemente popularizada por el ejército de los Estados Unidos.

Psicólogos, científicos y aquellos que estudian esta bestia en particular dicen que sus orígenes pueden ser físicos, financieros, ambientales, sociales o emocionales. Probablemente eso cubre todo lo que nosotros los humanos hacemos, para evitar un largo discurso, digamos que el estrés está a nuestro alrededor y se manifiesta por medio de una o más de las categorías mencionadas.

Si esto se considera cierto, han de haber puntos reconocibles en común, así que, si lo hayamos, podemos tratar con él independientemente su origen particular. Por supuesto, los tipos médicos pueden estar en desacuerdo y decir que su origen debe ser conocido antes del tratamiento.

No sé usted, pero estar sentado en una sala de espera me estresa. Por lo tanto, prefiero tener parámetros de reconocimiento general para poder al menos sonar inteligente en caso de tener que transmitir mi autodiagnóstico a mi médico.

De esta manera, ambos tenemos algo que posiblemente reconocemos y podemos llegar a la misma conclusión sobre ello. Entonces, podemos discutir el tratamiento.

Si piensas de esta manera, las siguientes 9 señales de advertencia serán las que el médico ordenó, juego de palabras.

    Enojo con los padres, hermanos, amigos. Aparece de repente sin causa real aparente.

    Te sientes abrumado por lo que suele ser una rutina y quieres retirarte para alejarte de todo.

    La ansiedad y/o la preocupación constante son tus nuevos compañeros.

    Depresión y falta de placer no sólo en lo que solías disfrutar sino en todo.

    Agotamiento acompañado de insomnio, en el que te encuentras al menos con media energía y disfrutas de una caída con la almohada.

    Si tienes condiciones crónicas, parecen estar empeorando, pero tu nivel de actividad no ha cambiado.

    Estás irritable a la mínima expresión. Cualquier persona, en cualquier momento, puede desencadenar su irritación.

    Ya no tiene la capacidad de concentrarse. Usted es desorganizado y el diablo puede preocuparse por ello.

    Dejas que tu apariencia y/o tu entorno (casa, área de trabajo, etc.) se vaya a los perros.

Sé que son de naturaleza general, pero piénsalo un momento. La mayoría de nosotros, el homo sapiens no estresado, no se enfada ni se irrita por la menor cosa, duerme casi bien con regularidad, las tareas/trabajo no nos abruman y nos encanta lo que nos gusta y seguimos haciéndolo.

Presento esta lista porque, como ex cuidador, noté que les pasaba a los receptores de cuidados y a algunos cuidadores. Si se dan 4 o más de estas condiciones, es hora de hablar con alguien. Es hora de detenerse y oler el café/las rosas/la hierba gatera o lo que sea que le guste oler.

Es su vida y su salud. Mientras tengas el poder de controlarlas, ¿por qué no lo harías?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *